Consejo de Estado condenó a la Policía por atentado a Uribe en 2002

En el ataque perpetrado en Barranquilla por la entonces guerrilla de las Farc murieron cuatro personas.

El 14 de abril de 2002, durante una visita a Barranquilla del entonces candidato presidencial, Álvaro Uribe Vélez, guerrilleros de la columna móvil Teófilo Forero de la extinta Farc, activaron una carga explosiva, dispuesta en tres cilindros, que explotó a cinco metros de la caravana en la que se desplazaba Uribe por el puente de la carrera 46 con calle 30, en el sector del Caño de la Auyama.

El atentado terrorista cobró la vida de cuatro personas y seis más resultaron heridas, en tanto que Álvaro Uribe salió ileso, debido a  que el vehículo en el que viajaba contaba con un nivel de blindaje 5 que amortiguó el impacto de la onda explosiva, al igual que un bus de servicio público que pasaba en el momento de la explosión.

Precisamente una de las víctimas mortales del atentado con explosivos fue el conductor del bus de servicio público, Donaldo Pisciotti Duarte, un conductor de bus de Barranquilla, quien permaneció 26 días en una Unidad de Cuidados Intensivos de una clínica de la ciudad.

Tras la muerte del conductor, su familia instauró una denuncia contra el Estado y, transcurridos casi 20 años de ese hecho que generó el rechazo de todo el país y del mundo entero, la justicia les dio la razón: el Consejo de Estado condenó a la Policía Nacional, a través de la Nación, por lo que el núcleo más cercano de la víctima recibirá una indemnización.

Uribe Vélez había llegado a Barranquilla para reunirse con funcionarios de la Sociedad Portuaria, después de haber hecho un recorrido por el río Magdalena. De hecho, las extintas Farc tenían planeado un ‘plan B’ en caso que el primero les fallara.

Se trataba de activar una grabadora de audio con un potente explosivo y metralla con cianuro en el momento en que rindiera una conferencia tras la reunión con los funcionarios mencionados. Sin embargo, los asesores del entonces candidato presidencial le sugirieron regresarse para Bogotá tras el primer atentado, atendiendo las recomendaciones.

Por ese hecho, el 19 de septiembre del mismo año, las autoridades capturaron a Oswaldo Enrique Díaz Alfaro, de 33 años, conocido con los alias de ‘el Profe’ y ‘Felipe León’, segundo al mando del entonces frente 37 de las extintas Farc, señalado de ser el presunto responsable de haber conseguido el dinero y los explosivos para el atentado.

En agosto de 2012 fue hallado tirado en uno de los pasillos de la Penitenciaría El Bosque de Barranquilla, Mauricio Gasca Suárez, capturado también por el atentado contra Uribe Vélez.

Los guardianes de turno informaron en ese momento que el cuerpo de Gasca, quien tenía 51 años de edad, estaba “tieso y frío, y los labios tenían un color púrpura”.

El recluso fue llevado a la enfermería del penal y de allí lo trasladaron hasta el Camino de El Bosque, donde los médicos informaron sobre su deceso a las 6:30 p.m., una hora después del hallazgo en el penal.

Se conoció que Gasca Suárez, de quien nunca se encontró nexo alguno con la guerrilla,  estaba preso por los delitos de rebelión en concurso con fabricación tráfico y porte de armas y municiones de uso privativo de las fuerzas armadas.

Tras el fallecido atentado en abril de 2002, las Farc lo volvieron a intentar en febrero de 2003, pero en esa ocasión en Neiva, la capital del departamento de Huila.

Guerrilleros de la Columna Móvil Teófilo Forero activaron una carga explosiva en una casa de un sector de Neiva, cuando el inmueble era allanado por funcionarios del gobierno bajo sospechas de un atentado contra el entonces presidente, Álvaro Uribe Vélez.

Dos años más tarde, en abril de 2005, nuevamente la guerrilla de las Farc lanzó un cohete o rocket hacia la pista del aeropuerto de Neiva, en momentos en que aterrizaba el avión de Uribe, sin poder alcanzarlo.

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