Campesinos de Sucre creen que regresó el horror

Varios pueblos sucreños de Montes de María están amenazados por grupos armados ilegales. Los líderes sociales suponen que se trata de una invectiva contra su trabajo comunitario.

RUBÉN DARÍO ÁLVAREZ P.

09 de junio de 2021 12:00 AM

Los líderes sociales del municipio de Ovejas (Sucre) dicen creer que las amenazas que han recibido en las últimas semanas, por medio de panfletos y llamadas telefónicas, podrían tener varios orígenes.

*Alberto Gómez, uno de los líderes amenazados, cuenta que desde el 15 de diciembre del año pasado vive con los nervios de punta, debido a que en esa fecha tuvo el primer contacto con quienes se autonombran integrantes de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, quienes lo llamaron a su teléfono celular y le comentaron que ya saben dónde vive, cuántos hijos y nietos tiene, por lo cual debía aportar dinero a la causa antiguerrillera si no quería que a sus parientes les sucediera algo desagradable.

“Mis nietos son mi vida —advierte Gómez—, y con eso lograron quitarme 500 mil pesos. Me tocó vender la única vaca que tenía, porque en el momento no había de dónde más sacar el dinero. Lo que se me hace raro es que unas veces dicen que son de las Autodefensas; otras veces, que son del Clan del Golfo”.

Después de entregar el medio millón de pesos, Alberto Gómez se asesoró con varios conocidos expertos en esos casos y luego se dirigió a la Fiscalía de Ovejas, donde le dijeron que esa denuncia debía entablarse en el Gaula de Sincelejo (capital de Sucre), donde se tiene conocimiento de quiénes son los extorsionistas y sus números telefónicos.

“Pero no era únicamente yo el que estaba solicitando la ayuda de la Fiscalía. Había seis personas más, y a ninguna atendieron. Algunos se fueron para Sincelejo, pero yo resolví quedarme y dejar eso quieto”.

Así las cosas, las primeras sospechas que manejan los líderes sociales apuntan a los paramilitares gaitanistas o a los narcotraficantes del Clan del Golfo, aunque no descartan que las amenazas y las presiones telefónicas tengan algo que ver con sus actividades en beneficio de la comunidad.

“Un tiempo después de que estuve en la Fiscalía, continué, con otros líderes sociales, bregando para que se construya el acueducto rural del corregimiento de Almagra, jurisdicción de Ovejas, que lo único que tiene es una alberca que construyó la administración municipal pasada, pero la actual no ha querido terminar la obra. Por eso, el pasado 17 de febrero, nos tomamos pacíficamente la Alcaldía de Ovejas, dialogamos con el alcalde y llegamos a unos acuerdos que no se han cumplido”.

Según Alberto Gómez, nueve días después de la toma de la Alcaldía, el 26 de febrero, aparecieron unos panfletos de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, en donde estaba escrito su nombre y los de 17 compañeros, seis de los cuales son los reclamantes del acueducto de Almagra, mientras que el resto pertenece a Ovejas, La Chavela, Pijiguay, Canutalito, Nueva Colombia, Santa Fe, El Palmar, Colosó, Chalán y El Piñal.

“El panfleto no dice por qué nos habían nombrado objetivo militar de las autodefensas, pero sí dice claramente que, en cualquier momento, pueden ejecutarnos en caso de que no abandonemos nuestras actividades sociales. Sin embargo, nosotros comprendemos que todo se desprende del reclamo por el proyecto del acueducto, porque qué casualidad que la amenaza vino después de eso. En el mismo papel advierten a los demás poblanos que se abstengan de andar por las calles después de 7 de la noche”.

Quince días después de la propagación del panfleto, varias personas, quienes se movilizaban en una camioneta entre los sectores La Ceiba y Don Gabriel, fueron atacadas a balazos, atentado del cual resultó una persona muerta y las demás gravemente heridas, acción criminal que también se les atribuye a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia.

De acuerdo con *Jaime Martínez, otro líder social, los grupos armados vienen incursionando en los pueblos de la subregión de los Montes de María, en Sucre, desde octubre del año pasado, movimientos que se vienen traduciendo en el desplazamiento de varias poblaciones, cuyos lugareños se están mudando para Sincelejo, El Carmen de Bolívar, Cartagena y Barranquilla.

“Cuando comenzaron las extorsiones —recuerda Martínez—supuestamente el objetivo de los dineros que cobraban era para auxiliar a varios miembros de las Autodefensas, quienes estaban recluidos en hospitales de Barranquilla y Montería. Los líderes que no han querido pagar son los que están abandonando estos pueblos”.

Pero para *Alirio Torres, líder social sucreño, la causa de las intimidaciones no es tan simple:

“En los años noventa —rememora—, cuando se dieron las matanzas en los Montes de María, lo que querían los paramilitares era intimidar a la gente, para que nadie hablara sobre el corredor de drogas en que se estaban convirtiendo esos pueblos. A nosotros no nos han dicho eso, pero nos llama la atención que todos los pueblos amenazados están en la línea geográfica que arranca desde el río Magdalena y termina en el Golfo de Morrosquillo, donde los narcotraficantes hacen sus embarques”.

Tras esas cavilaciones, los líderes sociales suelen traer a colación los acuerdos que se dieron en La Habana, donde se habló de verdad, reparación y no repetición de la barbarie, “pero ante lo que está ocurriendo, y viendo la indiferencia del Gobierno nacional, presentimos que sí se repetirá todo el horror que se vivió en Montes de María en los noventa”.

En Ovejas diariamente se ven efectivos de las Fuerzas Armadas de Colombia controlando el tráfico en la carretera Troncal de Occidente, pero lo que quisieran los líderes sociales es que, tanto esos uniformados como la Policía Nacional se internen permanentemente en veredas y corregimientos, y mantengan a raya cualquier elemento extraño.

“Nuestra vida social y económica —lamentan— no ha vuelto a ser la misma desde que nos confinaron por el asunto de la pandemia. Ahora nos están confinando a punta de amenazas; y eso significa que estamos en manos de actores armados ilegales, quienes vienen haciendo más presencia que la fuerza pública local y nacional”.

En cuanto a esto último, Alirio Torres asegura que la Alcaldía de Ovejas no solo ha sido pasiva ante esta emergencia, “también permitió que personas que contratan con ella insinuaran que nosotros nos estábamos autoamenazando, pero no explican por qué razón tendríamos que hacer eso”.

De acuerdo con estos líderes, la Defensoría del Pueblo de Sucre lanzó una alerta temprana, mediante la cual hizo saber que el 90% de la zona rural del departamento está en peligro de ser agredida por los grupos armados ilegales, mismos que también están ejerciendo presión en contra de la delincuencia común que opera en la cabecera municipal de Ovejas.

Desde el sábado 5 de junio hasta ayer en la tarde, El Universal intentó comunicarse, por llamadas y por WhatsApp, con el alcalde de Ovejas, Freddy Ricardo Cantillo; con la secretaria de Gobierno de la misma población, Claudia Beltrán; con el gobernador de Sucre, Héctor Espinosa Oliver; y con el defensor del pueblo de Sucre, Teobaldo Núñez, y no ha sido posible.

*Nombres cambiados por petición de los entrevistados.

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